Opinión
Última actualización 31/12/2007@01:47:08 GMT+1
En la frontera entre el viejo año que se marcha y el nuevo año que se estrena, siempre hay un corto espacio de tiempo, apenas unas horas, para reflexionar y hacer examen de conciencia, tanto de lo bueno, que suele ser mucho, porque 365 días dan para largo, como de lo malo, que a veces brota de nosotros aunque no queramos. Al borde mismo de un nuevo año, hay quien escribe sus deseos en un papel que luego quema con la intención de que terminen por cumplirse. Son muchas las supersticiones y propósitos a los que recurrimos con el objetivo de ir a mejor, aunque la mayoría tiende por quedarse en el camino, como la determinación de dejar de fumar o de hacer ejercicio.
En el caso de una ciudad como Marbella, es ahora más importante que nunca hacer balance y determinar qué rumbo queremos tomar en el inminente 2008 que se nos avecina, porque la delicada situación del municipio requiere que se tomen pasos firmes y no nos desviemos ni un sólo milímetro del camino fijado.
Tras más de seis meses de gestión por parte del nuevo equipo de gobierno que cualquiera puede apreciar que Marbella ha vuelto a la normalidad en muchos ámbitos, caso del mediático o el político. Gran parte del mérito lo tiene la alcaldesa, Ángeles Muñoz, y su equipo, que han devuelto la acción política a sus cauces ordinarios, fuera de las estridencias y oscurantismos de épocas pasadas.
Las decisiones y actuaciones que toma el Consistorio se difunden tanto a los ciudadanos como a la oposición, aunque queda la sensación, el deje, de que se hacen siempre de forma unilateral, sin contar con el resto de los grupos municipales ni tampoco con los agentes sociales y vecinales, muy activos en las últimas fechas. Pese a ello, se respira en el municipio un aire renovado, de avance y cambio, que de persistir, devolverá a Marbella al lugar del que nunca debería haber caído.
Sin embargo, quedan muchas transformaciones por materializarse, muchas decisiones por tomarse y muchos vicios por erradicar. El paso más importante para el municipio tiene que ser a la fuerza la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, que está levantando ampollas entre las diversas administraciones implicadas, lo que no es entendible cuando la relación entre Junta y Ayuntamiento debería marchar más que nunca como una balsa de aceite, sin tener en cuenta el color político de cada uno, sino la actitud imperiosa y decidida por sacar a Marbella de las tinieblas. que han demostrado en repetidas ocasiones.
El Plan es la herramienta esencial para que Marbella sea una ciudad de primera o, por el contrario, se convierta en un pueblo desaparecido del mapa. En esta cuestión también tienen mucho que ver la administración central y la autonómica, que deben volcar todos sus recursos en la localidad y ayudar al Consistorio a solventar esta situación de crisis, de la que sin aliados difícilmente podrá salir por si mismo.
Deuda municipal
Otro asunto que preocupa es la gran deuda del Ayuntamiento, que podría convertirse en un sambenito sempiterno si no se toman medidas drásticas. Aplazar el pago con Seguridad Social y Hacienda hasta 2009 es una solución transitoria, pero puede ser también pan para hoy y hambre para mañana, como ha ocurrido con el cobro del canon de Aquagest, que ha supuestos pingües beneficios para las arcas municipales, que sin embargo el año próximo no ingresará ni un chavo por este concepto.
La subida de tasas e impuestos no parece ser tampoco una fórmula que agrade a los ciudadanos, de por sí bastante escaldados por todo lo que ha ocurrido en apenas dos años, y más cuando la alcadesa garantizó durante las elecciones que incrementaría ni un ápice las cargas tributarias.
El futuro de la plantilla municipal, una de las más hinchadas que jamás se hayan visto en un municipio español, es sin duda otro de los difíciles retos que tendrá que superar el nuevo equipo de gobierno. Actuar con tacto se hace ahora más que nunca imprescindible, más aún viendo las protestas de los empleados a los que ha afectado la supresión del seguro médico privado.
En definitiva, aunque la normalización de la que muchos hacen gala está en marcha, quedan mucho que andar, en muchos casos a ciegas, por lo que dejar a un lado el camino y adentrarnos en territorio oscuro es mucho más fácil de lo que parece. Pese a todo, seamos optimistas y esperemos que este 2008 llegue cargado de ilusión, proyectos y sueños. Desde La Tribuna de Marbella así se lo deseamos a todos los que quieren a esta tierra y seguiremos luchando con todas nuestras fuerzas para que sea realidad lo más pronto posible.