Turismo
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| Jardines tropicales del Hotel Los Monteros.
Fotos: M. R. L. |
Junto con Las Dunas, ofrece al cliente más exclusivo un entorno clásico e icomparable
Última actualización 19/12/2007@01:03:11 GMT+1
Era el lugar al que la actriz Debora Kerr solía acudir a desayunar todos los días, allí todo el mundo la conocía y la atendía cordialmente. Al igual que su marido, también fallecido recientemente, era una cliente habitual, y ha dejado la huella de todas las estrellas que pasaron por uno de los establecimientos más emblemáticos de la Costa del Sol y que marcaron la época dorada de Marbella y de su turismo internacional.
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| El Club de Playa La Cabane se ha convertido en referente del lujo. |
Las fotos que atestiguan el trasiego de los personajes más famosos de aquellos tiempos todavía se pueden admirar en otro hotel muy cercano, el Río Real, antiguo campo de golf de Los Monteros. Las instantáneas dan fe de su actividad social y su estrecha vinculación personal con Marbella, la sede de Mónaco al sur del Mediterráneo.
Hotel de la Jet
El Hotel Los Monteros fue construido en 1962. Este año ha cumplido su 45 aniversario concluyendo una nueva remodelación y adaptándose a los cambios y la nueva demanda. La última renovación concluyó en febrero, tras la realizada en 2002. Una construcción señorial de tres plantas que alberga un total de 177 habitaciones, 29 de ellas dobles, con 148 suites.
En 2005 Los Monteros, que no está integrado en ninguna cadena hotelera sino que obedece a la propiedad privada, compra un establecimiento que pertenece a Small Leading of the World. Se trata del Hotel Las Dunas. Es una joya hotelera que se explota por sí misma, un establecimiento cinco estrellas gran lujo que se sale de la línea de otros hoteles de tantas estrellas que huelen a modernidad.
Pero Elena Padrón, la responsable de marketing de Los Monteros, explica la clave de la unión entre ambos establecimientos: “La compra del Hotel Las Dunas obedece a decisiones estratégicas por el tipo de marca y el perfil de establecimiento, que atrae además a un público en concreto. Los dos (Monteros y Dunas) son cinco estrellas gran lujo, pero en España, Las Dunas es el único Hotel Boutique que posee unas habitaciones completamente suite”. Los Monteros, desde luego, no ha prescindido de un cliente de un alto poder adquisitivo que históricamente le acompaña y sigue potenciado su cliente vacacional y familiar. Padrón mira el referente turístico que representa Los Monteros para mirarse en el espejo de Las Dunas: “El Hotel nace en el 1962 de la mano de su propietario, Ignacio Coca, y ha sido una marca marbellí no sólo en la costa: también en el mundo. Pero se ha ido manteniendo a través de los años y la propiedad va perseverando en la calidad del servicio”.
Renovarse o morir
Mejorar, invertir y mantenerse es el reto de las cadenas hoteleras hoy por hoy, más si cabe cuando la propiedad es privada. La misión resulta compleja, teniendo en cuenta los cambios en la demanda y la dificultad para hacer llegar la oferta y vencer la competencia y la estacionalidad.
El Hotel Los Monteros ha invertido en su última reforma 20 millones de euros, una cifra nada desdeñable. El montante ha sido empleado en la restructuración y redecoración de 59 habitaciones, la ampliación y modernización de las instalaciones de cocina, las islas buffet, el Bar Azul…
“Se ha echado todo abajo” comenta Padrón. “Se han realizado muchos cambios en recepción, que es la primera impresión del cliente, y en el Bar Azul se abrió una nueva ventana, se colocaron moquetas nuevas en todos los pasillos e incluso se han cambiado todas las puertas de las habitaciones, que eran de las obras de 2002, para que sean todas iguales”.
En concreto, se han remozado las habitaciones del pabellón Mediterráneo, pero los trabajos de actualización no se han resumido en el concepto decorativo siempre cambiante para la mayoría de los hoteles. La cosa no se quedó en el lavado de cara, sino que se llegó a la renovación de instalaciones, de infraestructuras, arquitectónicas…
El Club de playa tampoco ha descansado en cuanto a la proliferación de obras. Si el hotel abrió en febrero de 2007, La Cabane se estrenó en mayo reformando el fondo de la piscina y toda la zona del buffet. “‘La Luna de la Cabane’ es el nuevo restaurante, una zona abierta frente al mar y el otro lado cubierto todo de cristal”.
La responsable de marketing es consciente de que Monteros y Dunas van cubriendo etapas dentro de la hostelería, pero lo más importante es que no pierdan la esencia que les ha brindado clientes fieles llegados de todas partes del mundo.
“Es el servicio el que debe adaptarse a lo que demanda nuestro cliente que no quiere un concepto moderno en cuanto a la imagen exclusivamente, la decoración. Este no debe ser nunca ese tipo de hotel porque es un alojamiento clásico y eso siempre hay que respetarlo. A lo que no se puede dar la espalda es a las nuevas tecnologías y a los avances”.
Dunas o Monteros
El gusto por lo clásico y lo típico es una tendencia siempre en Marbella. Los Monteros nunca ha escapado a ese patrón, lujo con clase. La semana pasada, para no dejar ningún detalle al margen, volvía a celebrar su tradicional y navideño cocido del Marqués de Nájera, que se instauró en el 72 y que congregó desde el principio a los amigos y más estrechos colaboradores del marqués que lo organizan y que es el gran impulsor del cocido para agasajar a sus invitados, que no excedían de las 30 personas.
Elena Padrón señala que la celebración de tan emblemático almuerzo se debe a las reminiscencias de un pasado más que glorioso. Esa época dorada marbellí que estaba centrada en los hoteles referentes. como el Marbella Club, Puente Romano, Don Carlos, Los Monteros... La jet de los sesenta y setenta se daba a la vida social entre los restaurantes, bares y jardines de aquellas instalaciones. Querían mezclarse y divertirse.
Las cosas han cambiado mucho, el poder adquisitivo no brilla por su ausencia pero ahora lo que se pide es privacidad y tranquilidad para las vacaciones: “Seguimos teniendo este tipo de clientes muy importantes, conocidos o famosos pero que vienen a descansar con la familia y que no quieren ser vistos”.
En Las Dunas esta una condición imprescindible para el huésped: “aquí el cliente individual quiere intimidad al máximo, aparte de que es un establecimiento incomparable. Por eso tiene una cartera de clientes de alto nivel muy fiel y va ganando adeptos, porque la discreción lo distingue”. A pesar de que este verano todas las miradas y los personajes más insospechados acudieron a presenciar la actuación muy privada, eso sí, del cantante Julio Iglesias que ofreció dos únicos recitales que colgó “el no hay billetes” en los dos establecimientos.
Cumpleaños feliz
La intención de Los Monteros era celebrar su aniversario por todo lo alto y así fue. Los más arrebatados o pudientes 233 personas pagaron más de 1.500 euros por volver a escuchar de cerca a Iglesias, en una cena organizada en La Cabanne a la que acudieron otros “invitados” que coparon la playa con sus yates y sus cantos en la arena acompañados de una buena botella de espumoso francés, el espíritu marbellí salió a relucir como nunca. “La velada fue mucho más íntima en Las Dunas y aquí en Los Monteros fue mucho más sentimental”.
Los objetivos de los hoteles de cara a 2008 son vencer la estacionalización y especializarse: “todos luchamos para romper la temporada alta aunque este año el verano ha ido mejor que nunca y es la época más importante para nosotros. Ahora, apostamos fuerte por el segmento de golf porque tenemos bastantes clientes. También recepcionamos grupos para congresos e intentamos adaptarnos a la demanda del cliente cada día para superarnos”.