Hemeroteca :: 05/02/2010
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Opinión

CALLE ANCHA Francisco Moyano

Rafeal de la Fuente se encargó de realizar la presentación.María Jesús Crespo lleva décadas en el mundo del arte

Última actualización 08/02/2010@00:21:27 GMT+1
La materia se convierte en arte cuando cae en manos y mentes de artistas. No existe una obra creada por el azar. La Sala de usos múltiples del Club de Mar de Puerto Banús, transformada una vez más en sala de exposiciones, alberga desde el pasado viernes, una muestra de acrílicos y de esculturas en bronce que representan las señas de identidad artística de dos creadores: María Jesús Crespo (escultora) y Agustín Casado (pintor). Bajo el patrocinio del Ateneo de Marbella, el Club de Mar pone al alcance del público parte del tránsito creativo de Crespo y Casado. Dos texturas artísticas muy diferentes y dos expresiones humanas instaladas en ubicaciones aparentemente extremas, pero directamente conectadas por el hilo sutil de la creatividad a manera de patria común. Casado (Agustín) se manifiesta a borbotones incontenibles plasmados en una torrentera verbal incontrolada e incontrolable. Posiblemente Agustín calla cuando está pintando y tengo serias dudas. Crespo (María Jesús) es sosiego cuando habla y en esta ocasión, el verbo suave y contenido se revistió de emoción por el recuerdo de una hermana definitivamente ausente. Club de Mar acogió a decenas de amigos que quisieron arropar a los creadores. Amplia representación política, de diferentes signos, posiblemente más como amigos de los artistas que en función de representación institucional.

La presentación justa, cercana y rica en vocabulario y afectos, estuvo a cargo de Rafael de la Fuente. María Jesús Crespo lleva décadas en el mundo del arte y se ha movido en los territorios de la pintura y el grabado. En un momento dado la materia moldeable cayó en sus manos y el modelado y la escultura le sedujo. Su técnica es autodidacta. El bronce termina por fijar su obra y ello conlleva el rito de la fundición. Las esculturas de Crespo son realistas; hablan directamente al espectador y dejan traslucir fácilmente que a la artista le interesa la naturalidad y aquello que produce sentimientos y afectos con la mirada sobre el objeto plástico. La infancia es el objeto de esta muestra y como complemento la maternidad, la figura de la madre (quizás la abuela) protectora. Líneas clásicas en estas obras de bulto redondo. También aparecen niños, jóvenes, adultos, guardias civiles, toreros, pescadores y hasta el propio artista, en los cuadros de Agustín Casado, alguien nacido en la misma casa que Picasso, marbellero de ejercicio diario desde que llegó para trabajar en Telégrafos. Los acrílicos de Agustín son cuadros de extraordinario colorido y luminosidad espléndida.

Estampas costumbristas donde aparecen diferentes paisajes urbanos y marinos de Marbella con abundante presencia humana. Los personajes que pululan en estos cuadros se encuentran en continuo movimiento y muchos de ellos responden a seres reales y actuales. En uno de los cuadros se recoge el edificio de la Casa Sindical, con el cartel de Radio Nacional; posee el valor del testimonio detallado, casi fotográfico, y dentro de muy poco, cuando seis alturas ocupen su espacio, posiblemente provocará la nostalgia de más de uno.

En los cuadros de Agustín se recoge parte de la Marbella que fue y mucho de la que sigue siendo. Esta exposición de Club de Mar junta a dos creadores singulares, con dos estilos muy diferentes y, sin embargo, con intereses artísticos que, de alguna forma, conectan sólidamente. Es la oportunidad de contemplar (y si hay oportunidad adquirir) la obra de C&C (Crespo y Casado).
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