Hemeroteca :: 28/01/2009
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Opinión

TRIBUNA ABIERTA

Rafael de la Fuente

Última actualización 28/01/2009@03:21:02 GMT+1
El fallecimiento de don Arturo Rubinstein el 20 de diciembre de 1982 dejó un vacío en la presidencia de honor de la Asociación de Amigos de la Música de Marbella, vacío que solamente otro gigante podría llenar: sería don Plácido Domingo.
Como les contaba a ustedes en el artículo anterior, la generosidad y el afecto de don Arturo por la Asociación cristalizó en muchas formas, todas positivas para Marbella y para la música. En las que no fue ajena la presencia en la ciudad de uno de los más grandes tenores de la historia, don Plácido Domingo, un español universal, con una carrera artística espectacular, coronada por sus actuales triunfos como director general de la Ópera Nacional de Washington y la Ópera de Los Angeles.

Unos meses después del fallecimiento de don Arturo, don Plácido Domingo protagonizó en el verano de 1983 un gran acontecimiento musical en Las Canteras de Marbella, a los pies de La Concha, en plena Sierra Blanca. Los mecenas norteamericanos Elizabeth y David Brockman, afincados en Marbella y grandes admiradores de Don Arturo, con la colaboración del príncipe Alfonso de Hohenlohe y la Asociación de Amigos de la Música, hicieron posible el que una de las voces más apreciadas del mundo de la música resonara en un paraje excepcional como Las Canteras. En ese momento estelar de la historia de la música de nuestra ciudad, don Plácido Domingo aceptó ser el futuro Presidente de Honor de la Asociación de Amigos de la Música de Marbella.

Unos años después de esta visita de Plácido Domingo, los Brockman lograron que el Primer Festival Internacional de Música de Marbella fuera una feliz realidad. Tuvo lugar entre el 21 y el 28 de Julio de 1989, también en Las Canteras. Se volcaron el Ayuntamiento y los estamentos de Marbella, además del trabajo siempre eficaz de la Asociación. Tuvo el acontecimiento ilustres antecedentes: la Real Fundación de Música de Cámara de España, constituída en Madrid bajo el patrocinio de S.M. El Rey, con la presidencia de S.A. el Duque de Badajoz y la colaboración incansable de nuestra convecina doña Elizabeth Brockman, en su calidad de Vicepresidenta. Por retrasos en los trabajo de reforma de la sede, el Teatro Lara de Madrid, se decidió que la fundación comenzara sus actividades patrocinando el Festival de Marbella. Fue un éxito memorable.

Doña Keta Galeras, secretaria general de la Asociación y su hija Yolanda, la actual presidenta, aprovecharon un viaje a Nueva York para conocer de primera mano el proyecto de Elizabeth Brockman. Quedaron deslumbradas. Quería construir un recinto musical con una arquitectura espectacular, adaptada a un entorno único y que permitiera su utilización durante todo el año. Proyecto que se malogró en las sucesivas y turbulentas etapas de la historia de la ciudad.

El espacio disponible en estos dos artículos no me permite mencionar momentos y personas muy importantes de esta institución, como el actor escocés Sean Connery o el maestro Barenboim. Omisiones inevitables en esta corta historia de una asociación muy importante en el pasado, presente y futuro de la cultura y la música de Andalucía. Pronto se cumplirán los 40 años desde aquellas primeras reuniones que precedieron al primer concierto inaugural de la Asociación. Fue el 23 de Octubre de 1970, en el salón de actos del Instituto Río Verde. Una semana antes había fallecido una de las personas que se comprometieron con el proyecto: don Antonio Galeras. Antes de que comenzaran a sonar las primeras notas del maestro don Rafael Arroyo en el flamante Bechstein de la Asociación, se guardó un minuto de silencio en honor de un mecenas admirable, que no pudo estar presente en un momento por el que él y sus amigos habían trabajado y soñado tanto.
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