Hemeroteca :: 24/09/2008
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Actualidad
Por Estefanía Contreras
Última actualización 24/09/2008@03:10:13 GMT+1
Tal vez su nombre no sea muy conocido para el gran público, pero José María Morales es el director del Museo del Grabado Español Contemporáneo desde hace diez años. Sucedió en el puesto a su padre, José María Morales y Marín, fundador del museo, de acuerdo a los estatutos del Patronato de la Fundación Museo del Grabado. “Hasta hace pocos meses, el conservador jefe era Germán Borrachero, con quien me comunicaba a diario discutiendo los avatares del espacio, pero es muy importante conocer el día a día de una institución.
Conocemos sus objetivos, pero el trabajo diario es muy diferente”, explica Morales, quien se muestra ilusionado ante los trabajos que se van a desarrollar durante los próximos meses.

Morales no es, ni por asomo, un recién llegado al mundo de los museos: licenciado en Historia del Arte, con un máster en gestión de Patrimonio Cultural… “Es un mundo que conozco”. A ello se le añade su propia tradición familiar: “soy la cuarta generación de historiadores del arte de mi familia. Mi abuelo fue catedrático de la Universidad Complutense en esta materia, José Morales, mi madre fue directora del Museo de Zaragoza, mi padre, José Morales y Marín era profesor de Arte en la Autónoma de Madrid… No quiero compararme con ninguno de ellos, pero sí es cierto que lo llevo en la sangre”.

Premios del grabado

Al margen de la figura de su director, el Museo del Grabado Español Contemporáneo está afianzado en toda España: “somos referente a nivel nacional en cuanto a obra gráfica”, añade orgulloso Morales. A ello se suma la ya tradicional convocatoria de los XVI Premios Nacionales del Grabado, cuyo plazo de inscripción para este año se abrió el pasado jueves 18. “Ya somos veteranos en estas lides. Todos los años tenemos a un jurado de prestigio. Esperamos recibir muchas obras (el año pasado se llegaron a presentar 200 originales), y mantener su relevancia”.

Este concurso se inició con una finalidad clara: “se crearon como una actividad difusora, tanto de lo que es nuestra institución, como de promover las artes gráficas en España”. Aunque aún no está cerrado el nombre del jurado, los componentes mantendrán el mismo perfil que en ediciones anteriores: “serán catedráticos de arte universitarios, artistas, directores de publicaciones especializadas, etc”. Por ejemplo, el año pasado estuvo integrado por Luis Carucho, director del Museo Municipal de Madrid, Juan Carrete (gerente de Cacografía Nacional en el Reina Sofía)… “Cerraremos los nombres de los integrantes del jurado durante la próxima semana, pero serán todas personas de acreditada experiencia en el mundo de arte”, recalca el director.

La convocatoria de los Premios Nacionales del Grabado no se hace exclusivamente a través de los medios municipales: “Tenemos un importante listado de galerías, escuelas de arte que suponen un directorio muy amplio, de casi 5.000 entradas. Así, la convocatoria va directamente a los colectivos más interesados en este concurso”, relata Morales, quien añade que, afortunadamente, éste no es un concurso cerrado: “estamos abiertos tanto a artistas noveles como consagrados. Todos tienen las mismas opciones”. De hecho, el concurso está abierto no sólo a artistas españoles, “también a los residentes que viven en España, aunque muy pocos se presentan de Marbella; la gran mayoría son del resto de la península”.

Los premios no son desdeñables: los tres más importantes son el Premio “José Luis Morales y Marín”, dotado con 8.000 euros, el premio “Fundación Pilar Banús”, con 5.000; y el “María de Salamanca”, con 4.000 euros.

La consagración de los Premios Nacionales del Grabado ha venido a afianzar la buena salud de la que goza la obra gráfica actualmente en España, “sobre todo si la comparamos con la existente hace una década”. Pero Morales hace una apuesta de futuro, y espera que “dentro de cinco años, sea aún mejor”.

La fuerza y vigencia de grabados y litografías reside en que son una inversión en arte mucho menos costosa de lo que pueda suponer una obra o escultura. Y el director ejemplifica: “si te quieres comprar un Picasso, un grabado de la serie original puede estar en torno a los 24.000 euros, mientras que si optas por una pintura puedes llegar a pagar 200 millones de las antiguas pesetas. Es otro modo de invertir el capital”.

A ello también ha contribuido el hecho de que cada vez hay un mayor conocimiento sobre la técnica del grabado: “hasta no hace tanto, la gente pensaba que era una reproducción ‘casi’ industrial, cuando no es así ni mucho menos: exige un trabajo técnico muy importante. Es una obra original, no única, pero sí original”, reitera.

Los antiguos ganadores del Premio Nacional del Grabado también tienen su hueco en el museo. De hecho, mañana mismo se inaugura la exposición “Nec Caput, Nec Pedes” de Nuria Blanco, ganadora en 2004. “Nuestra política radica en que siempre se haga una exposición de los ganadores en otros años”. Blanco también ganó en 2004 el Certamen de Jóvenes Creadores de Cacografía Nacional. Su obra podrá disfrutarse hasta principios de noviembre.

El día a día

Su contacto con la gestión directa de un museo la define como “muy bonita”. Coordinar exposiciones, presupuestos, actividades… todo ello requiere su tiempo, y una mente organizada.

No en vano, las conferencias y cursos del propio taller del Grabado se han convertido en uno de los referentes de la programación anual de la institución.

Eso sí, traer una exposición al museo es un trabajo laborioso, que puede tardar hasta un año en materializarse.

Morales pone como ejemplo la muestra de Modest Cuixart que hasta el próximo ocho de noviembre puede disfrutarse en las instalaciones del Museo: “la pusimos en marcha el año pasado. En la reunión anual del Patronato, Inmaculada Julia (catedrática de Arte de la Universidad Autónoma de Barcelona), comentó el fallecimiento, entonces reciente, del artista. Decidimos que era el momento de dedicarle una retrospectiva a uno de los artistas más polifacéticos de finales del siglo XX y principios del XXI. Por ello, nos pusimos en contacto con la viuda de Cuixart, quien se mostró muy receptiva a nuestra oferta, y comenzamos a diseñar la muestra: planificación de fechas, seguros de las obras, transporte de las mismas -que ha de ser llevado a cabo por una empresa especializada-, y la red de difusión: elaboración de flyers para repartir en oficinas de turismo y hoteles, creación del catálogo de la muestra, envío de información a otras instituciones, etc.”
Pero el trabajo del museo, sus exposiciones, no se reduce exclusivamente a lo que se cuelga en las paredes del antiguo Hospital Bazán: “también tenemos exposiciones externas”, tanto en la provincia como en el extranjero. “Tenemos un convenio con la Diputación Provincial de Málaga, por el cual cada año organizamos tres o cuatro muestras itinerantes que se mueven por localidades de la provincia. Y, normalmente, colaboramos con el Instituto Cervantes”. Este trabajo conjunto con la institución más internacional de España ha llevado el nombre del Museo del Grabado a todo el mundo: “hemos organizado exposiciones en sitios tan dispares como Jordania, Siria, Italia o Brasil”. De igual modo, la colaboración se extiende con entidades privadas, como puedan ser cajas de ahorro: con Caixa Galicia viajaron hasta tierras gallegas, con Caja España a Castilla”.

Promoción en Marbella

Irónicamente, el Museo del Grabado Español Contemporáneo es más conocido fuera de Marbella que en la propia ciudad. Casi 10.000 visitantes anuales, la mayor parte en verano, no son demasiados para un edificio que alberga una de las mejores exposiciones permanentes e itinerantes del país. “Fuimos Premio Nacional de Museos en el año 2000, y sin embargo, los propios ciudadanos no lo saben. En Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla... incluso en el extranjero, somos referentes, pero no aquí”.

Por ello, los esfuerzos de la dirección se centran este año en atraer a los propios marbellíes a sus salas. “Queremos darnos a conocer entre asociaciones vecinales, fundaciones sin ánimo de lucro, centros escolares… Queremos poner el museo dentro del municipio. Además, lo más importante para el museo es su entorno. Quizá en un principio no lo hicimos del todo bien, pero estamos a tiempo de cambiar esa tendencia”. Para ello se centrarán sobre todo en actividades didácticas y otras medidas de difusión centradas en su público objetivo. “Ya vienen colegios, pero queremos potenciarlo hacia un público de mediana y tercera edad”.

Sin embargo, el personal técnico es escaso, aunque Morales avanza que “con nuestros propios medios intentaremos llevarlo a cabo”. De momento, cada sábado el museo abre sus puertas de 9 a 14 horas gratuitamente, para todo aquel que quiera disfrutar de sus instalaciones. A pesar de que los domingos está cerrado, los lunes está abierto de 9 a 14 horas y de martes a viernes, de 9 a 21 horas.

De todos modos, Morales insiste en que en Marbella ha de potenciarse la “cultura de base en todos los aspectos, desde el Ayuntamiento, desde las instituciones…” entre los más jóvenes, “sobre todo mediante la difusión a través de exposiciones y conferencias, pero también en los propios centros escolares”. Aún así, admite que “se están dando pasos muy interesantes” en este sentido, y alaba la gestión de la delegada de Cultura, Carmen Díaz, a este respecto.

Un tema pendiente es la ampliación del Museo, pero está pendiente hasta noviembre: “cuando se produzca la reunión del Patronato, podremos dar alguna noticia más”.

De momento, lo que sí sigue viento en popa a toda vela es la convocatoria de los Talleres del Grabado: Hoy mismo se abre el plazo de convocatoria del XXXIV Curso de Iniciación al Grabado que se celebrará en el Taller del Museo del 28 de octubre al 18 de diciembre de este año.

María José Montañes, la responsable de los mismos, explica que en los cursos de adultos “hay desde adolescentes de 16 años hasta jubilados que tienen mucho tiempo libre. Lo cierto es que se complementan muy bien”. Estos cursos son muy “concretos”, de apenas ocho alumnos por clase (“el taller es bastante pequeño, y también necesitamos tener un control sobre los materiales, que son de manejo peligroso”, adelanta). Cada curso se dedica a una técnica específica, en este caso se trata de silografía, grabado de madera en color.

Estos cursos de iniciación sirven también para crear esa “base” a muchos jóvenes artistas marbellíes que dan sus primeros pasos en una técnica complicada y, sin embargo, tremendamente satisfactoria cuando ves sus primeros resultados.
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